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lunes, 20 de junio de 2011

Concejos Asturianos L













NOREÑA.

Terciado en faja. 1º, jaquelado de quince piezas, ocho son de gules y siete de veros (Álvarez de las Asturias).2º, de plata, tres fajas de azur y bordura jaquelada de plata y sable (armas del obispo D. Gutierrez de Toledo, primer obispo de Oviedo que fue Conde de Noreña).3º, de azur, la Cruz de los Ángeles. Al timbre, corona condal superada de un capelo episcopal, de color púrpura y forrado interiormente en sinople, y partiendo de él y envolviendo los laterales del escudo salen dos cordones con seis borlas a cada lado, de lo mismo.

Reseña Hitórica.

No podemos establecer exactamente que hubiera vida prehistórica en el concejo, pero podemos intuir que sí poblaron el terreno dado los descubrimientos donde se encontraron yacimientos paleolíticos y asentamientos castreños. Los túmulos de La Pasera están en territorio de Noreña.

Es casi imposible determinar el origen del concejo, no teniendo documento alguno que nos hable de Noreña como tal hasta principios del sigo XII, en el que aparece por primera vez el nombre de Noreña como parte de una donación que realizan Gonzalo Peláez y su mujer Elvira Pérez. La aparición de este territorio con jurisdicción propia no comienza hasta el siglo XIV con Rodrigo Álvarez de las Asturias que será el primer conde, y el cual tenía su palacio poco más abajo de la iglesia actual.

A la muerte de éste, su hijo adoptivo, el futuro Rey Enrique II de Trastámara, hereda todos sus territorios en Asturias, siendo estos heredados nuevamente por su hijo bastardo Alfonso Enríquez. Fue éste un periodo de luchas y acaudillamientos del conde Alfonso primero contra su padre y después contra su hermano el Rey Juan I el cual le confiscó todos los territorios cediendo el condado de Noreña al Obispo Gutiérrez, en 1383, decisión esta que no gusto nada a la población del condado.

A partir de este episodio, todos los sucesores del obispo fueron condes efectivos de Noreña, teniendo plena facultad para nombrar alcaldes, cobrar impuestos y manejar la vida política y económica del condado. Esta situación dura hasta 1826 en el que empiezan a llegar a España las repercusiones de la revolución Francesa y son eliminados por decreto todos los poderes que los obispos tenían en Noreña. Es después de este suceso cuando Noreña pierde su identidad como territorio siendo absorbida por Siero hasta finales de1833, en la que recobró la independencia. El título de conde de Noreña fue otorgado de manera honorífica y simbólica desde este momento a los obispos de Oviedo, siendo el último obispo y conde monseñor Francisco Javier Lazurica y Torralba 1954, quien en 1954 fue nombrado Arzobispo de la diócesis. En 1964 le sucedió en el cargo monseñor Vicente Enrique y Tarancón; el primero que hubo de renunciar al título de Conde de Noreña.