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jueves, 6 de octubre de 2011

Concejos Asturianos LXXIX











TINEO.

El escudo del concejo se presenta de forma acuartelada, presentando la singularidad de que en el medio aparece un escudo en el que se observa un León de oro en atención al antiguo condado de Cangas y Tineo. El primer cuartel, nos muestra un castillo almenado, en referencia a un antiguo asentamiento desde donde se controlaba el territorio. El segundo cuartel, corresponde al blasón que el rey Carlos I otorgó a García Fernández de la Plaza, por la muerte de un capitán del pirata Barbarroja en la conquista de la goleta. En el mismo podemos observar la cabeza de un general moro con su espada y su bandera, flanqueado todo ello por cuatro cabezas degolladas, leyéndose en el pie la leyenda "Omnia Vincit Virtus". El tercer cuartel, nos muestra las armas del monasterio de Obona, con sus correspondientes mitras, la cruz, el bastón episcopal y las flores de lis. El cuarto cuartel, nos representa dos brazos cruzados, uno desnudo sobre otro vestido, y estando coronado por la cruz de San Francisco de la villa de Tineo, y que representan la orden de los Franciscanos que había en Tineo. Al timbre la corona, condal.

Reseña Histórica.

Ya desde tiempos prehistóricos el territorio de Tineo tuvo presencia humana, siendo la etapa neolítica la que más restos arqueológicos de importancia nos deja, como así lo demuestran diversos campos tumulares encontrados en la sierra de Cabra, la Curiscada, Bustellán, Tamallanes, Bones, Campiello, el Baradal o Merillés.

De los asentamientos castreños, se tiene constancia de la aparición de al menos una quincena de asentamientos fortificados repartidos por todo el territorio, creyéndose que comenzaron a edificarse en el neolítico, siguieron durante la edad del Bronce, llegando a alcanzar su máxima plenitud en la edad del Hierro. Algunos de estos asentamientos son los de Riocastiello, el Fresno o La Barca.

La colonización romana, trae consigo las primeras explotaciones auríferas acaecidas en el concejo, siendo de gran importancia las de Navelgas y Cerrado. También procede de esta época la primera calzada que atravesaba el concejo, así como diversos topónimos locales y diversas monedas, aras, lápidas, estelas y hasta la construcción de algún que otro acueducto.

Se creía que la primera noticia documental de Tineo procedía de la fundación del monasterio de Obana por el príncipe Adelgaster, hijo del rey Silo, en el año 780, pero se ha demostrado la falsedad de tal escritura, teniendo, no obstante el monasterio una antigüedad considerable, como así lo prueba su existencia en el siglo X. A este siglo pertenecen varias donaciones efectuadas a poderes eclesiásticos, como las realizadas por Alfonso III y que incluía al monasterio de Santa María y el de Arganda, o las realizadas por el rey Fruela y que incluían varias iglesias, así como los monasterios de San Esteban de Sobrado, San Facundo y San Félix con todos sus territorios. En el siglo XI se configura claramente el "Comisso de Tineggio", al frente del cual había condes, tenientes y gobernadores, apareciendo en el testamento de Petrus Alvariz y su esposa, la confirmación del padre y la madre del monarca portugués como "Imperantes Tineggio".

En 1115 representantes tinetenses acuden a la junta de Oviedo convocada por el obispo Pelayo, a fin de que se neutralizasen las acciones malhechoras que se estaban dando por todo el territorio. En el año 1125 el conde Suario gobernaba todo el territorio desde la Cabruñana hasta el río Eo. Ya en el año 1178 el regente Fernando II dona al monasterio de San Vicente en Oviedo, su realengo de Tineo denominado Vallongo y Vega del Rey.

Es en el siglo XIII cuando tiene lugar la concesión de la carta Puebla a Tineo, concretamente en el año 1222 y por mediación del rey Alfonso IX, un enamorado de las tierras del concejo. El establecimiento se produce alrededor de un antiguo asentamiento fortificado. También de dicho año pertenece la orden dictada por el rey mediante la cual se obligaba a quienes peregrinaban a Santiago, el paso por Tineo, y más concretamente por delante del monasterio de Obona. En 1277, tiene lugar en la localidad de La Espina, la firma de varias pueblas del centro-occidente, entre las que se encontraba Tineo, de una carta de hermandad en la que se comprometían en la defensa de los intereses comunes. En 1295 el rey Fernando IV, gracias al apoyo recibido durante las revueltas, confirma los privilegios a varios concejos que lo apoyaron y entre los que se encontraba Tineo.
 
El 15 de octubre de 1369 Enrique II concede los terrenos de Cangas, Allande y Tineo al adelantado de Asturias Pedro Suárez de Quiñones, siendo devueltos dichos territorios a la corona nuevamente en tiempos de Enrique III. Después de muchas peleas y ganas de apoderarse de los concejos de Cangas y Tineo, por parte del conde de Luna, Diego Fernández de Quiñones, el rey se los cede al caballero Francés Armagnac en recompensa por los servicios prestados, siendo éstos restituidos ya definitivamente a la corona en el año 1533. Un poco más tarde, en 1579, se integra en el concejo el antiguo coto señorial de Bárcena y 22 años después el concejo, gracias a la mediación del apoderado Diego García se consigue que éste tenga voz y voto, estando en el asiento 35.

Ya en el siglo XIX, tiene lugar la integración de los últimos cotos señoriales, con la incorporación en 1827 de los cotos de Obona, Sangodeño y Mirallo. Otros hechos importantes acaecidos durante esta centuria son las guerras de la Independencia, con presencia de tropas tinetenses en el frente contra la invasión francesa, y las distintas batallas Carlistas, también con diversos disturbios acaecidos en el concejo.
 
Los últimos tiempos nos han traído otra guerra mucho más cruenta y desgraciada, como fue la Civil española, aunque afortunadamente el concejo se recuperó de manera satisfactoria convirtiéndose Tineo en un referente de todo el occidente Astur.