Buscar este blog

martes, 13 de septiembre de 2011

Concejos Asturianos LXVIII







SAN TIRSO DE ABRES.

Escudo cuartelado. El primer cuartel, nos muestra, sobre campo de azur, la Cruz de los Ángeles, en clara representación de su dependencia de la mitra Ovetense. El segundo cuartel, en campo de gules nos muestra un castillo almenado del que sale un águila surmontado del cuerno de la abundancia y que se refiere a la antigua pertenencia a Castropol. El tercer cuartel, aparece una cabeza de lobo con la boca abierta (en otros aparece la cabeza ensangrentada) y representa al señorío de Altamira. El cuarto cuartel nos muestra, sobre campo de azur, un brazo de monje que sostiene un báculo de oro flanqueado por dos flores de lis. En la parte inferior representa una cruz y una mitra de oro. Este cuarto se refiere al monasterio de Meira.

Reseña Histórica.

Los primeros vestigios históricos hallados en el concejo, pertenecen al paleolítico, encontrándose una necrópolis tumular de O Couzogordo en la Xunqueira en el límite con el vecino concejo de Taramundi. Es la única zona de toda la comarca donde se han encontrado restos tan antiguos.

La presencia romana en la zona se deja sentir por mediación de las explotaciones mineras de hierro y las auríferas. En el primer aspecto, prácticamente no existe ladera sin explorar, siendo las más aprovechadas las localizadas encima de San Andrés, con una mina (Salgueiro) de varias galerías unidas entre sí. En lo referente al oro, en As Cárcovas, en las proximidades de Salcido, se encontraron vestigios importantes. Sin embargo, el hallazgo más importante de la época romana es la presencia de tres asentamientos castreños en el concejo y que son: El Croas de Castro, orientado a labores agrícolas. El Croas de Eilale, relacionado con las explotaciones mineras de Salgueiro, y el Castro de Salcido, dedicado a labores extractivas y de transformación, que cuenta con una pequeña escalera de pizarra que da acceso a una acrópolis y un recinto amurallado de más de tres metros de grosor.

San Tirso forma parte de la donación efectuada por Alfonso VII a la iglesia de Oviedo, pero en 1172 el Monasterio de Meira, situado en Galicia, consigue la mitad del territorio. Aprovechando las buenas condiciones de las vegas del concejo, el monasterio instaló tres granxas o unidades integrales de explotación agrícola en O Chao, A Pumarega y A Brea. En 1537 el conde de Altamira, Don Lope Moscoso, compra el coto por 672.000 maravedíes, aunque no se incluyó la parte del monasterio de Meira.

En 1579 Felipe II necesitado de ingresos para paliar los gastos ocasionados por las guerras, obtiene, con la bendición del Papa Benedicto, el privilegio de vender o incorporar a la Corona los señoríos eclesiásticos, y entre ellos este territorio, lo que aprovecharían las gentes de San Tirso de Abres para adquirirlo, expidiéndose título de villa y cédula de jurisdicción. El pueblo ejercía su jurisdicción nombrando jueces y regidores, sin embargo, esta jurisdicción quedó compartida con el monasterio de Meira y con el conde de Altamira, algo que se aprecia en las percepciones diezmales. San Tirso obtiene representación en la Junta General del Principado a través del partido de la obispalía, cediendo todo el protagonismo a Castropol, que ejercía de cabeza del mismo.

El siglo XIX, ve como se implanta la industria en el concejo con la puesta en marcha de un telar que crea trabajo de venta ambulante. De la guerra de la Independencia no se tienen referencias claras en el concejo, así como tampoco las hay de las batallas Carlistas. En los tramos finales del siglo la emigración a ultramar hace peligrar la estructura demográfica en el territorio, siendo la construcción del ferrocarril minero en 1896 el efecto amortiguador de la misma.

A principios del siglo XX se proyecta en la capital la instalación de una industria óptica, finalmente desechada por culpa de la contienda Civil Española. Durante los últimos tiempos nuevamente empiezan a aparecer movimientos migratorios, aunque esta vez hacia el centro de la región y Europa, que hacen descender peligrosamente la población, modificando la estructura social del concejo.

martes, 6 de septiembre de 2011

Concejos Asturianos LXVII














SAN MARTÍN DEL REY AURELIO.


Escudo cuartelado. En el primer cuartel, sobre campo de azur, la Cruz de los Ángeles. El segundo cuartel, representa, en campo de sinople a diez celadas de plata. En el tercer cuartel, en gules tenemos a la diestra una cripta fúnebre de plata y una corona real de oro en honor del Rey Aurelio del que toma nombre el concejo. En el cuarto cuartel, observamos sobre un campo de azur, una rueda dentada sobre un pico y una pala de oro que simbolizan el trabajo, actividad que está muy unida a la vida del concejo, sobre todo la minería.


Reseña Histórica.



San Martín del Rey Aurelio, se constituye en concejo en 1837, aunque el territorio que forma el término municipal posee vestigios de estar habitado desde tiempos muy antiguos.

Los primeros hallazgos que nos muestran la presencia de vida en el concejo se encuentran en el cordal que separa el valle del Nalón del de L´Agüeria de Carrocera, y es un dolmen erigido en el III milenio antes de Cristo en la Campa L'Españal, entre La Casilla y La Campeta. En esta misma zona, concretamente en Los Cuetos, existen unos grabados rupestres esquemáticos, varios túmulos funerarios, así como una piedra grabada y tres estelas discoideas. Estos restos, junto con el hacha de piedra tallada procedente de La Oscura (El Entrego) y que se conserva en el Museo Arqueológico Nacional, nos confirman la presencia de tribus en el concejo ya en la prehistoria. De final de la edad del bronce o comienzos de la de hierro, fue hallada en las proximidades de Sotrondio un hacha del tipo de talón con dos asas.

Los restos de castros descubiertos en el concejo y en zonas limítrofes, así como la existencia de una calzada romana que, proveniente del puerto de Tarna, atravesaba el concejo, nos indican la presencia humana durante las etapas visigodas y romanas.

Hay que esperar a la Alta Edad Media, concretamente en la época del Reino Asturiano, para encontrar nuevo testimonios, en este caso escritos, del asentamiento de personas en S.M.R.A., en los que el Rey Aurelio, quinto monarca del reciente Reino Astur, trasladó la corte entre los años 768 y 774 al actual lugar de San Martín. Durante esta etapa existen en el concejo nobles denominados infanzones ligados a este territorio y que en aquellos tiempos formaba parte de Langreo.

En el año 1075 el Rey Alfonso VI dona a la iglesia de San Salvador de Oviedo su jurisdicción de Langreo, entre la que se incluye el actual término de San Martín. Los infanzones se oponen a esta donación y pleitean con el Rey, pierde la nobleza y pasa el concejo a depender de la mitra Ovetense. Sin embargo, aquélla siguió disfrutando de los terrenos emparentando más tarde con otros linajes como Bernaldo de Quirós, Jove, Miranda..., quedando diversas casonas y escudos que corroboran estos hechos.

En el documento que recoge la "confederación en jura", realizada en el Monasterio de la Vega (Oviedo), en 1367, por varios concejos asturianos para defender la causa de Pedro I contra su hermano bastardo Enrique de Trastámara, aparece la firma de un descendiente de los infanzones, Don Pedro Peláez de Sanfrechoso. En el año 1388, gracias a un convenio efectuado entre el Obispo de Oviedo con las gentes del Alfoz de Langreo, se les otorga un permiso para fundar una puebla regida por el fuero de Benavente, apareciendo nombrado como "San Martín del Rey Orellán". No obstante, las personas del valle siguen perteneciendo a la obispalía hasta que en el año 1581 compran su redención al Rey Felipe II, pasando a convertirse en concejo de realengo con derecho a enviar representantes a la Junta General del Principado, en la que ocuparon el asiento número 42.

Durante la guerra de la Independencia de comienzos del siglo XIX, las tropas francesas queman y destruyen la casa de la familia García Bernaldo, como represalia a la muerte de uno de sus soldados. Poco después tras el pronunciamiento de Riego en 1820, al amparo de las disposiciones relativas a Municipios contenidas en la Constitución de Cádiz de 1812, los pueblos de San Martín piden y obtienen del gobierno de la Nación su independencia del concejo de Langreo, pasando a constituirse en Ayuntamiento. Sin embargo, la reacción absolutista de 1823 lo reintegra de nuevo al municipio al que secularmente había estado unido hasta que, gracias al apoyo de las tropas carlistas a la reina Isabel II, se establece como concejo independiente, con capital en la localidad de Sotrondio, San Martín del Rey Aurelio.

El siglo XX estuvo marcado por la proclamación de la republica y la guerra Civil española, que asoló el territorio y que hizo que el concejo pasara por momentos difíciles, que poco a poco se irían pasando, y gracias a la producción minera que convirtió al concejo en uno de los más poblados de Asturias.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Concejos Asturianos LXVI












SAN MARTIN DE OSCOS.

El escudo concejil toma la representación que hacen de él los historiadores Bellmunt y Canella para la realización de su obra "Asturias", en la que recogen lo más característico de cada municipio.
Su escudo es medio partido y cortado. El primer cuartel partido, representa sobre campo de azur, la Cruz de los Ángeles, como consecuencia de la dependencia obispal de su territorio. El segundo cuartel partido, en gules, nos muestra una torre de la que sale un águila negra coronada por el cuerno de la abundancia, flanqueado todo ello por dos espigas a sus lados. Esto simboliza el poder ejercido sobre el territorio por el concejo de Castropol. En el tercer cortado, observamos un guerrero que posee una espada en su mano derecha. En el centro aflora un árbol flanqueado por dos animales afrontados, y a su planta dos espadas colocadas en forma de aspas. También podemos ver en su zona siniestra como sale un brazo que empuña un sable. Este último cuarto representa la noble familia Mon. Actualmente el escudo carece de cualquier sanción legal.


Reseña Histórica.

La historia del concejo de San Martín de Oscos presenta los mismos rasgos que los otros de la zona de los Oscos en la época prehistórica y la edad antigua y moderna hasta 1154, presentando una historia común con Santa Eulalia hasta el momento de la emancipación episcopal en 1584.

La primera presencia humana en territorio de San Martín se remonta al periodo neolítico, como así podemos aventurar gracias a los restos tumulares encontrados en Os Pedrousos (Teixeira). Así mismo aparecieron restos de antiguas explotaciones mineras en Arruñada, Piorno, Covas del Resalao, y los valles del Sotuelo y el Ahío.

Dentro de la edificación castreña hay que destacar los hallados en San Isidro y el Pico de la Mina, cerca de Bousoño situados ambos en zonas elevadas y con un claro motivo defensivo, encontrándose fosos, murallas y losas hincadas que demuestran lo anteriormente dicho. En relación con esta cultura, se encontró en Valderreixe una diadema realizada en oro y que es la diadema de San Martín de Oscos.

La existencia de minerales también atrajo a esta zona a gentes diversas con el fin de explotar sus minas, encontrándose en Tabladas y en la ribera del río Santalla restos de trabajos romanos relacionados con la fundición como los crisoles de piedra y los conos de escorias.
 
Durante la etapa medieval el concejo de San Martín conjuntamente con Santa Eulalia perteneció, gracias a la cesión realizada por el monarca Alfonso VII en 1154 a la iglesia de Oviedo, al gran concejo episcopal de Castropol. Los alcaldes episcopales de ambos concejos se presentaban a las juntas castropolenses en el campo de Tablado.

Esta situación de dependencia de la mitra continúa hasta 1584, año en el que gracias a la desamortización producida bajo mandato de Felipe II, y con la autorización del Papa Benedicto XIII, sus habitantes compran el territorio organizándose como municipio independiente y autónomo. Esta desamortización fue realizada por los gastos originados por las sucesivas guerras en las que estaba presente el reino español y que hicieron posible, gracias a la autorización Papal, la venta de los terrenos obispales a la gente del pueblo. El expediente de libertad comenzó en 1583, siendo un año más tarde cuando finaliza, alcanzándose entonces el título de villa.
 
De las épocas más actuales, hay que destacar la presencia en la guerra de la Independencia de numerosos “mozos” de los Oscos que se unieron a las tropas de Castropol, que se caracterizaron por su especial bravura y lucha por su territorio. En el siglo XX, al igual que el resto del Principado y del Estado, la guerra Civil asola el territorio, viviéndose situaciones difíciles, aunque hoy permanecen ya en el olvido.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Concejos Asturianos LXV














SALAS.


Escudo cuartelado.1º, castillo de piedra sumado de un león, acompañado de tres veneras de plata, una a cada lado y otra en punta (armas de Salas). En 2º, un león sujetando un báculo adiestrado de un castillo, acompañado en punta de dos columnas, de oro, puestas en aspa. 3º, armas de Miranda. 4º, armas de Valdés. Al timbre la corona del Príncipe de Asturias.


Reseña Histórica:



Los primeros indicios que muestran la existencia de vida humana en el concejo corresponden al periodo megalítico, siendo manifestada su existencia en varios lugares con formaciones de necrópolis tumulares. Son de destacar los túmulos de la sierra de las Traviesas en Lleiguazo, el túmulo de Terra Riba en Cermoño, la necrópolis de san Juan en Mallecina y la necrópolis de Pena Ausen en el alto de Carrales. De la edad del bronce se descubren diversos utensilios como un hacha plana de bronce encontrada en el Regueru Secu (Figares), y las hachas de talón y anillas de Álava y Malleza.

De los asentamientos y fortificados castrenses, se tiene constancia de varios de ellos en Casazorrina, Álava, Láneo, Linares, Priero, Godán, Santiago de la Barca y Soto de los Infantes. Ninguno de ellos ha sufrido un estudio arqueológico que nos demuestre la época a la que pertenecieron.

La ocupación romana deja varias muestras en el concejo, siendo importantes las numerosas explotaciones auríferas que encauzan y procesan la materia principal en la extracción. Destacan las minas de la Driosa, Godán, Sobaciella, las Novares, Millera, y el Mouro. También son destacables los canales de La Bouga, el estanque de Les Muelles y los canales de los remoleiros. En la localidad de Ablanedo apareció una lápida que contenía la inscripción romana de: "aquí yace Flavio Cabarco, hijo de Auledo y de Caya, de la tribu o la familia de Beriso fallecido a los XV años de edad."

La primera noticia documentada de Salas, corresponde a la época medieval y en ella se hace referencia de una donación efectuada por el príncipe Gonzalo en el año 896 al obispado Ovetense, cediéndole varios bienes entre los que se encontraba la iglesia de San Martín. Fruela II cede en el 912 la Villa Azeliana en Salas y Anonaya y en el 1006 la reina Velasquita cede el monasterio de San Martín de Salas.

Del año 1024 data la fundación de un monasterio que estaría ligado estrechamente con el concejo. Se trata del monasterio de San Salvador de Cornellana, construido por orden de la infanta Cristina y que sería cedido en el año 1122 por el conde Suero Bermúdez y su esposa Enderquina a la orden de Cluny. El 21 de Julio de dicho año Alfonso VII concede y delimita el coto del monasterio, de cuya jurisdicción va a depender la población, pasando al municipio independiente de Salas en 1827.

La villa de Salas aparece en fuentes documentales asociadas al río que fluye por sus tierras, conociéndose como Salas de Nonaya. Salas fue poblándose poco a poco llegando a conseguir en 1277 la carta puebla por obra y gracia de Alfonso X, instituyéndose la villa y el concejo de Salas. El núcleo generador de la puebla lo constituía un castillo donado por la reina Urraca en 1120 al Conde Suero. Esta concesión de puebla acarreará varios conflictos con el coto monacal de San salvador de Cornellana.

En 1277 Salas ya ejerce vida municipal firmando la carta de hermandad con los concejos de Avilés, Pravia, Grado, Somiedo, Valdés, Tineo, Cangas y Allande, teniendo este acontecimiento lugar en La Espina. Dentro de los límites del concejo figuraron los cotos de San Salvador, el de Linares, el de Soto de los Infantes y el de Labio, coto éste último, que formalizó ayuntamiento propio desde 1580 a 1827.

A finales del siglo XV nace una nueva hermandad formada por los concejos de Grado, Pravia, Salas, Valdés y Miranda, que solicitan a los monarcas el reconocimiento de una personalidad jurídica unitaria. Estos concejos estarían más tarde unidos en el mismo partido dentro de la junta general del Principado. En las juntas anteriores a la formación del Principado de Asturias, Salas estuvo representada en ellas por mediación de Pedro Díaz de Salas y García Fernández de Doriga. A partir de 1594 la representación del concejo viene dada por las familias Doriga y Malleza que acabarían entroncándose en un mismo linaje.

El concejo siempre fue lugar de paso obligado en las peregrinaciones a Santiago por su recorrido interior, lo que hizo que en el territorio hubiese hospitales para atender a estas personas, resultando de cierta importancia los de Cornellana, Salas y La Espina.

Uno de los acontecimientos más importantes para el concejo en el siglo XIX, fue la desaparición en 1827 del coto monacal de San Salvador de Cornellana, abandonando los monjes el recinto en 1835 y convirtiéndose la iglesia en parroquial. De este siglo es también la guerra de la Independencia siendo ocupado Salas primeramente por tropas del mariscal Ney en 1809. Dos años más tarde al ocupar el General francés Bonet la ciudad de Oviedo, se instaló en Salas el cuartel general del ejército asturiano. En las luchas Carlistas hay que destacar la derrota sufrida en 1836 en el concejo de la partida carlista de Pablo Sanz.

El siglo XX viene marcado por la contienda Civil española, que influye negativamente, como en el resto del estado, en la sociedad civil. También aparecen fuertes migraciones que hace que la población vaya en descenso poco a poco.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Concejos Asturianos LXIV












RIOSA.

Su escudo es cortado en dos. El primer cuartel, representa sobre campo de azur, la Cruz de los Ángeles, en clara referencia a su dependencia obispal durante siglos. El segundo cuartel, nos enseña unas montañas que representan la sierra del Aramo, accidente geográfico que tanto significa para el concejo. Al timbre corona real, cerrada.
En uso sin sanción legal, está copiado de la representación de Bellmunt y Canella, siendo utilizado por la corporación actual, aunque nunca se acordó su empleo.


Reseña Histórica.

Gracias a las características geomorfológicas del concejo, la vida de las gentes de la zona está marcada por dos actividades principalmente; la ganadería y la actividad minera, separada ésta en dos momentos, una en la edad del bronce y otra más cercana que nace desde mitad del siglo XIX.

De la época prehistórica son las cuevas del Aramo que constituyen el primer signo de actividad minera dentro del principado. Fueron encontradas a finales del siglo XIX al intentar extraer cobre y cobalto, siendo encontrado en su interior numerosos utensilios y esqueletos humanos que se cree tenían edades comprendidas entre los 20 y los 40 años, y una altura de entre 1,61 y 1,76 metros Los utensilios hallados eran martillos de piedra y asta, cuñas, bateas, crisoles... La extracción del mineral se hacia principalmente, partiendo la roca con fuego, fundiendo el mineral posteriormente para la obtención de cobre que sería tratado después en otros lugares. Más recientemente fueron practicadas nuevas excavaciones encontrándose nuevos elementos parecidos a los primeros, y que tras un estudio exhaustivo arrojaron una antigüedad cercana a los 4000 años, lo que permitió situar dichos hallazgos entre la etapa calcolítica y la edad del bronce. Un elemento que llamó la atención, fue la aparición de los esqueletos en galerías explotadas, desechándose la hipótesis de derrumbe o accidente como causa de la muerte.

De las edificaciones castrenses hay que decir que hay inventariados actualmente dos asentamientos. Uno de ellos localizado en La Pena´el Cochéu, en Rioseco, y que se cree tenga relación con las explotaciones mineras del Aramo. Y otro en el Pico Castiello en El Collao, aunque no ha sido excavado. Cerca de este último fueron encontradas dos lápidas de época romana, aunque sólo una es conocida y estaba dedicada a una divinidad indígena.
 
Pasan varios siglos sin noticias del concejo hasta que aparecen referencias de Riosa en varias donaciones efectuadas al obispado de Oviedo. De estas donaciones aparece una del rey Ordoño I de la Iglesia de Santa María de Riosa a la iglesia en año 857, aunque fue considerado posteriormente como una falsificación de comienzos del siglo XII. No obstante, está comprobado que terrenos y lugares del concejo fueron donados en su mayor parte a la mitra Ovetense, de la cual dependió durante la edad media y parte de la moderna. El obispo era quien nombraba a los regidores, o daba el poder a algún noble o eclesiástico.

Esta situación acaba en 1579 gracias a la desamortización realizada bajo mandato de Felipe II que contaba con la autorización Papal. Las gentes de Riosa compran al monarca los terrenos por un total de199.721 maravedís, legalizándose la compra en escritura con fecha de 9 de mayo de 1588, documento aun conservado en el ayuntamiento. Hasta 1880, el ayuntamiento se reunía en la localidad de Felguera, pasando posteriormente a La Vega, capital actual del concejo.

En el siglo XIX tienen lugar la guerra de la Independencia, con escasa repercusión en la zona, y las guerras Carlistas, operando por la zona el Cabecilla Santa Clara que calcinó y arrasó el registro civil. A mediados de este siglo, una real orden concedió a la fábrica de Trubia el coto minero de Morcín y Riosa, abriéndose una mina en 1846 para la extracción del carbón para posteriormente ser llevado todo ello a Trubia. Esta explotación minera es la que hoy en día se conoce como Monsacro, en el límite de Riosa con Morcín y que desde 1969 pertenece a la empresa estatal HUNOSA.

En el siglo pasado los acontecimientos más destacados fueron la participación de las gentes de la mina de la zona en los sucesos revolucionarios de 1934, que obligaron a venir hasta Riosa al entonces ministro de la guerra Gil Robles, en unión con los generales Franco, Goded y Fanjul, para presidir las maniobras militares comandadas por el coronel Aranda. Y por supuesto la guerra civil, estando el concejo con el bando republicano hasta la caída en manos nacionales.

lunes, 29 de agosto de 2011

Concejos Asturianos LXIII











RIBERA DE ARRIBA.

En sinople (verde), una perla de azur (azul), perfilada de plata (blanco) y cargada en su centro de un salmón de plata. El escudo se timbra con la corona real española.

Reseña Histórica.


Dada la fertilidad y las condiciones de habitabilidad que presentaban las tierras del concejo, no es de extrañar que desde tiempos prehistóricos el concejo estuviese permanentemente poblado. De este modo fueron hallados varios vestigios históricos del paleolítico como los encontrados cerca de Sardíno, o los yacimientos de las cuevas del Requexu en Ferreros donde se encontraron materiales de la época magdaleniense, o los de la cueva de Entrecueves, donde aparecieron signos de pinturas similares a otros como los de Buxu.


Se han hallado también vestigios de asentamientos castrenses, aunque no se ha podido precisar a que época corresponden al no haber sido excavados hasta el momento. Estos Castros fueron localizados en La Corona, cerca de Picu Llanza, en El Picu Castiello, en El Picu Les Pedreres, y en El Cueto cerca de Sardín.


Las primeras noticias documentadas del concejo aparecen allá por el año 857, cuando Ordoño I cede a la obispalía de Oviedo el templo de San Pedro de Ferreros así como terrenos de Palomar, Pereda y Vegalencia. Posteriores donaciones otorgan la práctica totalidad del territorio a poder eclesiástico. Dentro de las donaciones efectuadas señalaremos la efectuada por la reina Urraca en 1112 como agradecimiento por la ayuda prestada por el Obispo Pelayo en su lucha contra su marido Alfonso el Batallador. La donación comprendía un extenso territorio que llegaba hasta un lugar llamado Sopeña cerca de Caces. Esta donación fue la base que tomó la iglesia para su potestad sobre el concejo hasta el siglo XVI, en que perdió tales derechos. Los terrenos de Ribera siempre fueron muy valorados por instituciones y la nobleza de Oviedo.
 

El poder de la mitra fue abusivo durante bastante tiempo, haciendo cobrar en 1214, bajo orden del obispo Juan un impuesto por el abuse y disfrute de la tierra de Tellego. Durante la dependencia del Obispado, éste trasladaba el poder de la zona a varios nobles y tenentes que tenían el poder administrativo del concejo. Uno de los más destacados fue Gutierre González de Quirós.


Ya en 1537, Oviedo envió una serie de diputados para el reconocimiento del territorio de la Ribera con el fin de comprárselo a la mitra para anexionarlo a su territorio. Esta operación no llegó a cuajar nunca, siendo ya en 1579, gracias a la desamortización llevada a cabo por el rey Felipe II cuando las gentes de Ribera compraron todos los terrenos del concejo, formando municipio independiente.
 

El concejo quedó organizado en cuatro zonas o divisiones de gran importancia a la hora de elegir los cargos municipales. Estas divisiones eran las siguientes: Palomar; Bueño y Ferreros; Soto; Y por último, Tellego, Fresnedo y Sardín. Cada 1 de marzo, se reunían en La Barquera a orillas del Nalón y procedían a la elección de los cargos. Los jueces eran elegidos por una sola división que correspondía por turno, directamente y con la mayoría de votos.
 

El siglo XIX trajo consigo la construcción del primer puente de piedra sobre el río Caudal, mejorando las comunicaciones entre las orillas del río, efectuadas hasta ese momento en Barca. La guerra de la Independencia contra la invasión francesa tiene como hecho más destacado el levantamiento popular contra las tropas invasoras, provocando una marcha en manifestación hasta Oviedo para pedir a la audiencia el apoyo de la insurrección. De las guerras Carlistas, el concejo fue testigo en 1836 de la derrota de las partidas gubernamentales comandadas por el general Pardiñas, a manos del batallón de Gómez, bajo órdenes del Brigadier Bóveda.
 

Ya durante el siglo XX, el primer acontecimiento importante del concejo fue desgraciadamente la guerra Civil Española, quedando Ribera en el bando republicano, hasta la derrota de este en 1937. Pasada la difícil posguerra, el concejo fue poco a poco recuperándose de tanta contienda y adaptándose a la modernidad, siendo hoy uno de los lugares mejor comunicado del Principado de Asturias.

viernes, 26 de agosto de 2011

Concejos Asturianos LXII













RIBADESELLA.


Partido. Primero, en campo de azur, la Cruz de la Victoria, de oro y pedrería. Segundo, de plata, una mebarcación, saliente del flanco diestro, sobre ondas de azur y plata.


Reseña Histórica.



Ya desde los tiempos prehistóricos del paleolítico, el territorio de Ribadesella estuvo colonizado por la raza humana, como así lo demuestran los importantes descubrimientos hallados en diversas cuevas y abrigos naturales localizados en distintos puntos del concejo, destacando sobremanera la cueva de Tito Bustillo, que nos deja unas impresionantes representaciones del arte rupestre, estando cubiertas sus paredes por diversos grabados que nos muestran figuras de animales y signos que nos sitúan en la edad magdaleniense. 


Las primeras referencias que tenemos escritas datan del siglo I antes de Cristo y son del griego Estrabón que nos habla de la ría de "Noega" que separaba “a los Astures de los Cántabros”. Las gentes de Ribadesella de la época llevaban el nombre de Salaenos y dominaban Colunga, Arriondas y Llanes. 


Tras la victoria Romana, estos deciden dividir a la población por el río Sella, incluyendo a la gente Astur en Lusitania y a la Cántabra en la Tarraconense. 


La fundación formal de la villa se hace en el siglo XIII bajo mandato del rey Alfonso X el sabio, con la unión de los territorios de Leces y Maluerda, uno a cada lado del río y se forma el ente municipal que perdura hasta nuestros días. La nueva población es dotada de una carta de derechos civiles y de un gobierno tutelado por la corona. 


Durante la Edad Media la villa vive un momento de esplendor gracias a los astilleros que se nutrían de la madera que se hacia bajar por el sella y al comercio marítimo especialmente de la sal (indispensable para la salazón de los pescados). Sin embargo, la actividad más rentable era la captura de los salmones en el Sella controlada por los “Mareantes” y las cazas de las ballenas que invernaban en esas aguas. A consecuencia de esto se deriva la Casa de las ballenas que perdura en la villa hasta el siglo XIX. 


En el plano político Ribadesella paso a ser una plaza muy disputada gracias a sus innumerables fuentes de riqueza y por su estratégica situación geográfica. Es aquí cuando la casa Quiñones se adueña de la villa en tiempos de Juan II volviéndose a incorporar a la corona en tiempos de los reyes católicos que desalojan a la familia Quiñones de sus posesiones. 


En el siglo XVI tiene lugar un acontecimiento histórico para la villa como es la llegada del emperador Carlos I, a raíz de la cual se festeja el acontecimiento durante dos días seguidos. Es en esta etapa cuando se fortifica el recinto de la ermita de la Guía para defender el puerto de pueblos enemigos. Es una época de relativa tranquilidad en lo referente a la seguridad. 


Durante el siglo XVII se intentó crear en Ribadesella el puerto principal de Asturias, además de enlace con Castilla, presentando un proyecto de carretera por Ponga, pero por influencias de Jovellanos, finalmente recayó en el puerto de Gijón que proyectaba la carretera de Pajares para el acceso a Castilla. No por esto se estancó la villa pues Carlos III dona 100.000 reales para las obras de ensanche y mejora del puerto que serian finalizadas un siglo posterior. 


La invasión francesa paraliza los trabajos y Ribadesella fue utilizada como cuartel de retaguardia y avituallamiento por el general Ballesteros, cayendo derrotado por las líneas del general galo Bonet en 1810 y sufriendo de nuevo el pueblo los rigores de otra ocupación. 


En 1865 se construye el primer puente de madera sobre el río Sella que sería sustituido por uno de hierro en 1892 siendo éste destruido por la Guerra Civil Española en 1937, reconstruyéndose definitivamente en 1940 en hormigón, que es como lo conocemos en la actualidad. Durante las décadas de los 60 y 70 se urbaniza el Arenal de la playa de Santa Marina quedando configurada la villa tal como hoy la conocemos, y en la que la construcción de viviendas, el turismo, el consumismo, las nuevas costumbres y las tecnologías hace de la villa Riosellana una villa moderna. 

jueves, 25 de agosto de 2011

Concejos Asturianos LXI








RIBADEDEVA.

Escudo cortado. 1º, las armas de la ciudad de Santander. 2º, armas del principado de Asturias. Al timbre corona real, cerrada.

Reseña Histórica.


La presencia de vida humana en la zona se remonta a la época paleolítica. De esta etapa histórica son los yacimientos descubiertos en las cuevas de Mazaculos y la de Espinoso situadas en las cercanías de la desembocadura del río Cabra. En la Tinamayor se halló una conchera y en las inmediaciones de Pimiango se encuentra la famosa cueva del Pindal donde aparecen grabados y pinturas de animales como bisontes, caballos, ciervos, peces y mamuts.
 

De la etapa epipaleolítica son varios los asentamientos y yacimientos encontrados como los de Las Covariellas, Tina y Tronía. Además a este periodo corresponde el desaparecido enterramiento del Molino de Gasparín, hallazgo con connotaciones de ritual funerario, y en el que también se han encontrado tres picos asturienses, lo que relaciona los descubrimientos con la etapa asturiense.
 

Del periodo neolítico son un hacha de piedra pulimentada encontrada en el Covacho del Cazarru y los túmulos funerarios de La Jayuquera (Villanueva), de El Trabe y de Bojes. De la edad de bronce y de hierro poco o nada se puede afirmar, sólo la presencia en la zona de orgenomescos, que era un pueblo Cántabro. En la época de la reconquista las gentes de la zona se unieron con las tropas cristianas en su lucha contra la invasión musulmana.
 

En la alta edad media el concejo junto con Llanes forma parte de la región Premoriense. De este periodo, concretamente del siglo X aparece mencionado el templo de Santa María de Tina en Piamango, en la cual se han localizado una necrópolis y restos de otra edificación que se cree pertenecían a los primeros tiempos de la reconquista. La primera mención de Ribadedeva como entidad propia dentro de Asturias, es un documento de 1157, del archivo de San Salvador de Celorio y otro de 1169 de la misma procedencia, que habla de un tal don Gómez, tenente de Aguilar (actual Llanes) y Ribadedeva.


Después de la unión de los reinos de León y Castilla en 1230 bajo mandato de Fernando III el territorio de Ribadedeva, junto con las dos Peñamelleras, es separado de Asturias y agregado a tierras castellanas, concretamente a la merindad denominada Asturias de Santillana, aunque eclesiásticamente todavía dependía de Oviedo. Esta situación se mantiene hasta 1834 donde regresa al sitio que no debió abandonar nunca. En 1376 el rey Alfonso XI concede al pueblo ciertos privilegios, otorgándole el poder de elegir sus cargos concejiles y sus propios jueces.
 

Hacia los siglos XIII y XIV se sitúa la construcción de la torre de Noriega, exponente máximo del poder señorial que ejercían la familia Noriega en el concejo. En 1517 se tiene constancia del paso del emperador Carlos V por la capital Colombres, y de la que recogió el cronista Laurent Vital como" mala aldea o cabañal".
 

En la edad moderna Ribadedeva forma parte del corregimiento de las cuatro villas de la Costa de la Mar, y a partir de 1749 del partido del Bastón de Laredo, teniendo representación en las juntas Cántabras de 1778 a 1815. En el siglo XVIII recibe el concejo el nombre de Real Valle de Ribadedeva siendo sus habitantes “hidalgos” no sometidos a ningún señorío. El gobierno se ejercía en cada pueblo que convocaba su propio concejo y nombraba un regidor dependiente de la Justicia ordinaria. De este modo se organizaba el valle administrativamente, además hay que destacar el privilegio que tiene el concejo con la exención del pago de alcabalas.
 

La guerra de la Independencia tuvo una gran repercusión en toda la zona, estableciendo el ejército asturiano su línea de defensa en los ríos Deva y Pesués bajo mando del General Ballesteros. Esta defensa fue atacada por el General Francés Bonet, franqueándola e invadiendo la zona rápidamente. Las guerras Carlistas también tuvieron su parte de historia en el concejo asentándose en la zona las partidas del coronel Arroyo y de Florez.


Sin embargo el acontecimiento histórico más relevante de este siglo es la vuelta a terreno Astur de los territorios de Ribadedeva en 1833, constituyéndose el primer ayuntamiento bajo dependencia asturiana, un año más tarde. A partir de mediados de este siglo empiezan a efectuarse las emigraciones ultramarinas a América, consiguiendo grandes fortunas que reinvertirían en mejoras urbanísticas y de servicios básicos de los pueblos.
 
A comienzos del siglo XX se unen las líneas ferroviarias que unen Asturias con Cantabria y se mejoran las carreteras. Durante la república el concejo queda en manos del frente popular, hasta que se produce el alzamiento militar que origina la guerra civil y que tiene su repercusión en el concejo con la entrada de las tropas nacionales en la zona en septiembre de 1937. En 1948 la playa de La Franca fue escenario de la emboscada y posterior asesinato de los guerrilleros Corsino y Eduardo Castiello.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Concejos Asturianos LX












QUIRÓS.

Cortado y medio partido. En el cortado superior está representada sobre campo de azur, la Cruz de los Ángeles, que simboliza la dependencia que tuvo la zona de la mitra Ovetense. En el primer cuartel partido, nos representa una torre en representación del Castillo de Alba, desde donde se controlaba todo el valle. El segundo cuartel partido está compuesta por las armas del apellido que da nombre al concejo y que son dos llaves colocadas hacia arriba rodeados de seis luneles de gules colocados tres en cada flanco. También aparecen tres flores de Lis colocadas dos encima de los flancos de gules y la otra en la parte baja de las llaves.

Reseña Histórica:


Los primeros vestigios históricos descubiertos en el concejo corresponden a la época neolítica, descubriéndose importantes yacimientos en la zona que va del Alto de la Cobertoria a la Colla de Chanuces. Se encontraron dos túmulos en la Mata´L Casare, en los Fitos un anillo semicircular de piedras hincadas y un túmulo asociado. Otro túmulo fue hallado en el Prau Llagüezos y por último en La Cholla Cimera se encontró otro que contenía en su interior una estela clavada. Cabe destacar de todos estos hallazgos su buena conservación. De la edad del bronce nos viene la primera muestra de la metalurgia Asturiana con el anillo brillante de Mata´l Casare. Hay que mencionar las diferencias estructurales y la secuencia de materiales de los hallazgos que nos permite creer en una larga tradición ritual en la zona.

Cinco son los castros localizados en el concejo. El de Cochao en Nimbra, Vachicastro en Toriezo, el Castiecho en Tene, La Picona en Ricao, y San Juan en Chanuces. Pero poco se puede decir de los mismos en tanto que no fueron excavados todavía, ignorando su filiación cultural y cronológica. De los restos visigodos de la zona, tampoco podemos afirmar mucho, al escasear los mismos. Es digno de mención únicamente el conjunto de Jarro y patena encontrados en las inmediaciones de Llindes.

Numerosas son las veces que aparece el nombre de Quirós y alrededores, en donaciones efectuadas al obispado de Oviedo, como la efectuada por Ordoño I en el año 858, o la que hizo Alfonso III el Magno en el 875. Sin embargo, averiguaciones posteriores nos hacen dudar que estas sean fiables, siendo los documentos aparecidos a partir del siglo XII los que verdaderamente reflejen realidades.

De la época medieval queda en el concejo el castillo de Alba, localizado entre Cuañana y Faedo. Era considerado como el centro militar que controlaba el valle. Posteriormente fue ocupado por el conde Gonzalo Peláez en el levantamiento efectuado contra Alfonso VII. Más tarde fue centro de administración de los terrenos dominados por el obispo y que en el concejo eran potestad de la familia Quirós cuyo emblema era: " Después de Dios la casa de Quirós."

Del mismo modo que muchos concejos asturianos, Quirós formó parte de la mitra Ovetense desde tiempos de Fernando II en 1174 hasta 1579 en la que el Papa Gregorio XIII donó los terrenos al rey Felipe II como agradecimiento de la victoria de Juan de Austria en Lepanto. Pensó Felipe en subastar los terrenos, lo que ocasionó las quejas del pueblo, decidiendo el monarca vender el terreno a las gentes del lugar. De esta forma se constituye el ayuntamiento quedando fuera de su jurisdicción el coto señorial de Llindes que se unió allá por el siglo XIX. En 1587 acaba el trámite del proceso de compra con la entrega de La Real Cédula de Libertad. En 1598 se acuerda que los antiguos concejos dependientes de la mitra tuviesen representación en la Junta General del Principado teniendo voz y voto.

La guerra de la Independencia de principio del siglo XIX también tuvo repercusión en el concejo con la quema y saqueos por parte de las tropas francesas de varias casas. Las guerras Carlistas también dejan su sentir en el concejo, siendo lugar de pasada de las tropas de Sanz y de parte de las de Gómez, actuando en la zona el batallón asturiano de Flórez.
 
Sufre Quirós una acuciante frustración industrial durante todo el siglo XIX, primero con la construcción del ferrocarril de Pajares a Gijón, lo que dio al traste con la idea que se tenía para trasladar el carbón de las minas Quirosanas hasta el Puerto de San Esteban tal como estaba proyectado, utilizándose posteriormente este carbón para suministrar a la fábrica de Trubia, que cerró sus puertas en 1876, proyectándose la implantación de nuevas fábricas en Bárzana que vieron la luz en 1870 para cerrar definitivamente en 1887.

martes, 23 de agosto de 2011

Concejos Asturianos LIX












PROAZA.

Cortado y medio partido en dos partes. En el primer cuartel cortado, sobre campo de azur se nos muestra la Cruz de los Ángeles, de oro y piedras preciosas, en clara muestra de su dependencia de la mitra ovetense durante siglos. En el primer cuartel partido, se representan dos torres de oro almenadas sobre terrasado de sinople. Este cuarto representa las dos fortalezas medievales situadas a orilla del río Trubia. En el segundo cuartel partido, seis flores de lis en campo de gules y recuadro inferior con orla de plata y campo de azur con cinco flores de lis, puestas en aspa. De este cuartel se desconocen los motivos de su inclusión en el escudo, pudiendo ser una mala interpretación de las armas de Prada o Vázquez de Prada.

Reseña Histórica:

No es Proaza terreno de descubrimientos importantes, aunque se han encontrado hallazgos sueltos que nos trasladan a la época paleolítica. Dentro de estos hallazgos tenemos los materiales relacionados con la construcción de instrumentos líticos y encontrados en Samartín, Los Teyeros y el Castrillón. También se han encontrado lascas y núcleos en Bustiellu, Caranga d´Arriba y Valdearenas. Cerca de la capital, en La cueva aparecen restos de tallas y láminas asociadas a restos óseos. Por último son de destacar los cinco conjuntos tumulares hallados en el concejo, en el lago de Barreda, en el puerto de Sograndio, en Ranón, en la Cruz y en el collado de Canal Seca.

De la edificación castrense fueron encontrados varios asentamientos en L´Arbeal, Serande, el Picu´El Castiellu, El Picu´Castru y Bustiellu. Lo que no podemos afirmar de todos ellos es la etapa a la que se corresponden, pudiendo ser de la época prerrománica o románica. De clara reminiscencia romana fue el hallazgo de un As de Bronce encontrado en Banduxu.

En la época medieval Proaza fue centro estratégico en la comunicación entre Asturias y la meseta central, cobrando gran protagonismo en diversas ocasiones. Los caminos elegidos para el trayecto eran a través de la Mesa, de la que aún se conservan tramos de la antigua calzada, y a través de Quirós cruzando el Puerto de ventana. Además, todavía perduran en el concejo varias torres medievales que prueban el lugar estratégico del territorio.

De la etapa de la Monarquía Asturiana se cree que Proaza fue la tierra donde murió el Gobernador musulmán Muniza cuando estaba realizando su huida hacia la meseta por La Mesa, sufriendo una emboscada en Olalíes, donde se piensa que perdió la vida.

Las primeras noticias documentadas referidas a terrenos del concejo aparecen durante la etapa medieval, donde se producen numerosas donaciones de tierras de la zona como la de 863 en las que se
donan las tierras de Uandugio, Pruazia y Charanga.

De mención especial es el suceso acaecido con el levantamiento del Conde Gonzalo Peláez contra Alfonso VII y que resistió dos años en el castillo de Proaza, siendo derrotado en 1135. Perteneció Proaza como muchos otros concejos asturianos, a la obispalía asturiana, aunque aquí se desarrollaron movimientos en contra de este dominio eclesiástico, siendo destacables los acontecimientos acaecidos durante tiempos de Enrique II, donde el pueblo protestó de manera clara. Esta situación duró hasta el año 1581 en el que gracias a la desamortización llevada a cabo por Felipe II, Proaza se independizó de la Iglesia, constituyéndose en ayuntamiento el 16 de Julio de dicho año, quedando fuera de dicha jurisdicción los cotos señoriales de Llendelafaya y Llinares que serían incorporados en 1827. Proaza ingresa de este modo en la Junta General del Principado.

En 1812 se crea en Proazina un ayuntamiento independiente, incorporándose definitivamente y conjuntamente con la parroquia de Charanga, que dependían de Santo Adriano, a Proaza el 16 de Junio de 1859.
 
En el siglo XX Proaza siguió siendo lugar de paso del ferrocarril que unía las minas de Quirós con la fábrica de Trubia y del carbón de Teverga. Importante para la vida del concejo fue también la construcción de la central eléctrica acaecida por los años sesenta que dinamizó la vida económica de la zona.

VUELTA

Reiniciamos hoy la breve reseña heráldica e histórica de los Concejos Asturianos. Quisiera dedicar unas palabras de gratitud a las gentes de Asturias y Galicia que he ido encontrando a lo largo del Camino Primitivo a Santiago. Su amabilidad, disposición y preocupación por hacer agradable el camino a los peregrinos es impagable.

Muchas Gracias a todos. 

jueves, 7 de julio de 2011

Vacaciones

Comienzo un tiempo de descanso y vacaciones, a partir de mañana estaré realizando el Camino Primitivo desde Oviedo a Santiago.
A la vuelta retomaremos la serie de Concejos Asturianos.

Un saludo a todos,

miércoles, 6 de julio de 2011

Concejos Asturianos LVIII












PRAVIA.

En campo de plata, seis cuervos, de sable, puestos en dos palos.

Reseña Histórica.


Vestigios históricos hallados en el concejo, prueban la existencia de vida humana ya en tiempos del paleolítico inferior. Dentro de estos hay que señalar los descubrimientos de Sandamías, donde se encontró una gran macheta de piedra, un hacha de mano realizada en material férreo y una especie de raedera convergente de cuartiza hallada en Las Campas de Luerces. Del paleolítico superior hay también elementos significativos como las puntas de flecha halladas. También existen datos correspondientes a la edad del bronce y la edad del hierro, donde fueron hallados diversos castros a lo largo del territorio. Además, de estas etapas históricas provienen los nombres de los ríos Pravianos, lo que prueba la existencia de pueblos celtas, preceltas e indoeuropeos en el concejo.
 

De la etapa de la romanización Pravia ofrece diversos testimonios. Uno de ellos se refiere a la identificación con Pravia o con Santianes con la ciudad de Flavionavia, que el historiador griego Ptolomeo situaba a la orilla izquierda del río Nalón. Se cree que fue fundada en tiempos del emperador Flavio Tito Vespasiano que por él fue nombrado (municipium) Flavium Avia. Otros hallazgos románicos hallados son los restos de La Magdalena de la Llera en Santianes, la Estela de motivo funerario encontrada en Los Cabos, y los denarios de Plata hallados en Doña Palla. Así mismo durante la época Pravia se convirtió en una importante red de comunicación al ser lugar de pasada de la vía que comunicaba Lugo de Llanera con el Lugo Gallego.
 

Durante la etapa de la monarquía Asturiana, Pravia adquiere una significativa importancia al ser trasladada a sus terrenos la Capital del reino. Este hecho fue realizado gracias a la unión en matrimonio del rey Silo con Adosinda, hija de Alfonso I y hermana de Fruela I. El rey Silo fallece y Adosinda intenta colocar como rey a Alfonso II, hijo de Fruela, al que le sería arrebatado el trono por su tío Mauregato que reina del año 783 al 789. El heredero sería entonces Bermudo. Finalmente Alfonso II el Casto sería el que trasladase la corte a Oviedo poniendo fin a la hegemonía Praviana.
 

En el siglo XIII es cuando tiene lugar la fundación de la Puebla de Pravia durante reinado de Fernando III el Santo, el cual le concede los fueros a Pravia. Esto no implica que en dicho territorio no hubiese asentamiento humano, pues era conocida la existencia de un monasterio en dicho lugar. En concreto el monasterio de San Andrés, cerrada al culto en el siglo XVIII al amenazar ruinas. De esta época también datan la construcción de las murallas, que han ido desapareciendo con el paso del tiempo.
 

Pravia está representada en la Junta General del Principado desde sus orígenes, y del mismo modo está presente en numerosos entendimientos con los concejos vecinos creándose ya desde tiempos del bajo medievo asociaciones, como la unión de los cinco concejos en los que se hermanaba con Salas, Grado, Valdés y Miranda. Con estos mismos concejos más el voto de Somiedo se formó en la Junta General el partido que participaba en la elección del representante en la diputación y del procurador general del Principado.
 

Históricamente la pesca siempre fue un importante elemento económico para el concejo, dada la buena calidad de sus aguas. El río Nalón era el río Salmonero por excelencia y el concejo disfrutaba del privilegio de la renta de la pesca media desde Las Mestas del Narcea hasta Espilonga, próxima a la desembocadura del río en San Esteban, siendo el periodo de pesca desde el 1 de Enero al 24 de Junio. Este privilegio data de 1669. El ayuntamiento se encargaba de recaudar el dinero y lo utilizaba en la construcción de fuentes, caminos, escuelas para el pueblo, etc.
 

Otro dato histórico de gran importancia para el concejo tuvo lugar en 1836 en la que Pravia pierde la mitad de su extensión aproximadamente al segregarse los terrenos pertenecientes a Muros, Soto del Barco y Cudillero que pasaron a formar ayuntamientos propios.
 
De las épocas actuales hay que destacar que Pravia ha sido y es uno de los concejos donde más presentes están representadas las obras indianas en todo el territorio, con multitud de edificios notables así como capillas, fuentes y escuelas que forman parte ya del entorno praviano.

martes, 5 de julio de 2011

Solución

Hoy quiero reproducir, por si relevancia asturiana, la entrada en el Blog Heraldistas, de mi buen amigo Fernando Martínez Larrañaga. Y que pedia localizar los linajes vinculados con la familia Ron.

Esta es la solución que le proporcioné:




















ARMAS DE LOS LINAJES DE RON Y AGREGADOS:

ESCUSON CENTRAL, RON: De gules, con un castillo de oro, acompañado de dos árboles de su color, uno a cada costado. Sobre el homenaje, un hombre tocando un cuerno de oro. En punta, un caldero de sable, sostenido por una piva soportada por dos hoquillas de rama, sobre terrasa de sinople. Y bajo el caldero fuego.  Bordura de gules y en la parte superior de la misma un cuerno de oro. Y en letras de sable, el lema: “A ESTE SON COMEN LOS DE RON”.

Comenzando por el lado diestro del jefe y siguiendo las agujas del reloj:

IBIAS: De azur, con un castillo, desde cuyas almenas pelea un guerrero armado de lanza con un monstruo con cola de pescado. El castillo sobre ondas de azur y plata. En el fondo de la aguas tres peces de plata, y una Cruz de San Juan, de este metal en el ángulo diestro, del jefe. Bordura cosida de azur, con una Cruz de San Juan, de plata, y en letras de sable, el lema: “IBIAS, IBIAS, DIOS ME AYUDE”.

QUIRÓS O BERNALDO DE QUIRÓS: En campo de plata, dos llaves de azur, en sotuer, los anillos bajos y enlazados por una cinta de gules, y acostadas en tres luneles de gules a cada costado. Dos lises de azur en jefe y otra en punta. Orlado el todo y en letras de sable, el lema “DESPUÉS DE DIOS LA CASA DE QUIRÓS”. Bordura de gules con ocho aspas de oro.
VALCARCE: En campo de azur un castillo de piedra, en cuyo homenaje ondea una bandera de plata, acostado de cinco estacas nudosas al natural situadas en faja, dos a la diestra del castillo y tres a la izquierda. En el ángulo izquierdo del jefe, una Cruz floreteada de gules.
PATAGUÍN O PATAQUÍN: De gules, con seis bastones de mando, de oro, puestos en faja. Bordura de azur, con ocho Cruces de San Juan de Jerusalén de plata.
CABALLERO: De sinople con un castillo de plata sobre ondas de azur y plata, de cuyo homenaje, nace un león de su natural color. Y tres veneras de plata una a cada costado del castillo y otra en punta entre las ondas. Bordura de plata y en letras de sable la leyenda: “CONCHAS Y CASTILLO Y LEÓN PRISIONERO ARMAS SON DE CABALLERO Y RIEGO”.
OSORIO: De oro, con dos lobos pasantes de gules, puestos en palo. Bordura de gules con ocho aspas de oro.
PARGA: De azur, con tres palos de oro.
LIENES: partido y cortado, primero: armas de NAVIA, De azur con una banda de oro engolada en dragantes de sinople linguados de gules y perfilados de oro. Cortado, superior BOLAÑOS, De sinople y un cordero de plata cebado con un bollo de oro en la boca y siniestrado de una pierna con su muslo, con armadura de plata y calzado el pie con espuela de oro. Inferior RIBADENEIRA, De oro, con una Cruz floreteada, de gules, cargada con cinco veneras de plata. En punta, tres fajas ondeadas, de azur.
QUEIPO O QUEIPO DE LLANO: De oro, con tres fajas de sinople. En jefe, tres lises de azur, puestas en faja. Bordura cosida de oro, con una rama de parra, de sinople, con racimos de uva de su color.
CABO DE RIO EN TUÑA: PARTIDO DE PELAEZ DE ARGANZA Y RODRIGUEZ DE TUÑA. (En el dibujo se parte con OMAÑA): De gules con un caballero armado, de plata, con espada en la diestra y la Cruz de Pelayo en la siniestra. En jefe la leyenda “HOC SIGNO VINCES”. Segundo, De oro con una banda de gules engolada en dragantes de sinople. (En el dibujo parece que se acompaña de cinco armiños de sable, tres encima de la banda y dos bajo ella, en este caso podría ser OMAÑA.)
FLOREZ VALDÉS: PARTIDO: 1º FLOREZ: De azur, una doncella coronada de oro con un escudo sobre su pecho, de azur con cinco flores de lis de oro. 2º VALDÉS: De plata con tres fajas de azur. Entre las fajas, diez roeles de gules cargados de un aspa de plata, dispuestos 3-2-2-3.
CABRANES: De gules con un roble de su color y dos cabras de plata, una empinada al tronco y la otra tumbada al pie del mismo. En jefe una venera de plata; y otras dos a cada costado del árbol.
ARMESTO: De azur, una cruz de oro cargada de cinco veneras de gules y plata.
MIRANDA: De gules, con cinco doncellas desnudas hasta debajo de los pechos, sosteniendo con las manos una venera cada una, que tapa el resto del cuerpo (se suele pintar el bustos de las doncellas y debajo la venera). Dos sierpes de sinople, de dos cabezas, una a cada extremo, alrededor del escudo, por orla, tanto en la parte superior como inferior, anudadas y afrontadas.
ÁLVAREZ DE LAS ASTURIAS: Jaquelado de quince piezas, ocho de gules y siete de veros de azur y plata.

lunes, 4 de julio de 2011

Concejos Asturianos LVII












PONGA.


El escudo de Ponga está partido y medio cortado.
El cuarto partido de la izquierda es doble y representa la figura de Enrique III en caballo con la inscripción; "S ENRIQUI DEI GRATIA REGIS CASTELAE LEGIONIS", en honor de los dos privilegios que éste concedió al pueblo.
El cuarto partido de la derecha se divide en dos, estando en la parte superior la cruz del escudo de los Caso, que fueron alférez mayores de Ponga.
En el cuartel partido, cinco llamas sobre fondo rojo que es el escudo de la familia Cienfuegos, titulares del condado de Peñalba, que sucedieron a la familia Caso.
Al escudo municipal actualmente utilizado hoy en día, no se le conoce sanción legal ni documento oficial que especifique cual de las varias versiones que circulan es la correcta.

Reseña Histórica.
Varios útiles arqueológicos de relevancia como lo eran dos espadas, una hoz y una punta, nos remiten, en lo que a ocupación humana de la zona se refiere, a la época de la edad de bronce. Además han sido encontradas huellas primitivas en el castro de El Castiello, entre Taranes y Abiegos. Hechos que lo demuestran son las latinizaciones de términos tales como "Belennus" o el sol en Beleño, y "Tarannus" o trueno en Taranes.
Durante la colonización romana, Ponga pertenecía al territorio de la Cantabria, encontrándose útiles de trabajos para minas en Miesca, interpretándose que hubo avanzadillas militares para proteger los pasos por Ventaniella y Arcenorio y explotar esas riquezas naturales. De esta época son famosas dos lápidas funerarias encontradas en Sellano y la iglesia primitiva de San Juan de Beleño y las cuales contenían también representaciones artísticas de caballos. En la época del reino Astur, montañeses de Ponga participaron en la batalla de Pontunio (el Pontón) adonde arribaron desde Arcenorio.
La primera referencia documental que se tiene de Ponga, es la donación efectuada por Alfonso IX a Pedro García de Caso, del coto de Cazo en 1188. Los primeros datos que nos hablan de la vida administrativa de la zona datan del siglo XIV en el que existían jueces nobles y plebeyos, alcaldes de hermandad y cinco regidores perpetuos. Durante las luchas entre Pedro I y Enrique de Trastámara, el municipio siempre fue leal a Pedro. Enrique III otorgó al concejo dos favores reales, la libertad de pastos y tránsito por todo el reino, así como la exención del pago de portazgos por sus ganados y mercancías.
 
Durante la edad moderna queda definida la integración religiosa y civil de Ponga en Asturias, perteneciendo al arcedianato de Villaviciosa, e integrándose en el partido de Llanes en relación con su vida política. El primer diputado registrado que representa a Ponga data de 1594 y recae sobre Juan Alonso Del Río.
 
Durante el siglo XIX dos fueron las circunstancias que marcaron la vida de Ponga y modificaron su actividad lugareña. En primer lugar la emigración que se produzco rumbo a América y que repercutió en el concejo en el retorno y uso de capitales. Y en segundo lugar, la inauguración de nuevas y mejores comunicaciones terrestres, siendo de gran importancia dado su difícil trayecto, la que discurría por el desfiladero de Beyos, y que proporcionó a sus habitantes una salida por el Sella hacia Cangas de Onís.

sábado, 2 de julio de 2011

Concejos Asturianos LVI













PILOÑA.



Representa en campo de azur un caballero armado de punta en blanco seguido de un escudero, ambos a lomos de caballos vadeando el río Piloña y lleva el mote o divisa en oro: " ADELANTE MI ESCUDERO QUE MI CABALLO PIE HALLA". Representan el paso del río Piloña por el rey don Pelayo, cuando éste se dirigía hacia la batalla del año 721.


Reseña Histórica.



Se puede afirmar que el territorio Piloñes ya fue poblado en la época prehistórica paleolítica gracias a los hallazgos descubiertos en las cuevas de Aviau, Espinareu, Coñareu, la Peña Ferrán, la Peña Sorribes en Sevares y La cueva del Sidrón en Borines, donde son de gran importancia las figuras allí halladas. De la etapa neolítica se tiene constancia de al aparición de diversos útiles como los procedentes de la cueva de Valle o los del Dolmen de Coya y que hoy se encuentran desaparecidos. Estudios realizados posteriormente nos muestran una importante ocupación megalítica extendiéndose por todo el concejo estos vestigios históricos, siendo los más destacados los encontrados en el Monte Cayón, donde fue encontrado un monte tumular, actualmente destruido. De la edad de hierro son diversos asentamientos en forma de castros que están dispersos por el territorio. Tenemos muestras castrenses en el Cierrón de Castiellu, Argandenes, La Forca, La Coroña Castru, Sorribes y Antrialgo. Se cree que estos asentamientos estaban formados por la tribu Lugonnes, de filiación celta y que tenía su capital en Paelontium, actualmente denominada Belonciu. Aparecen dos lápidas que muestran la existencia de esta tribu, una en las proximidades del Sueve que reza "Asturum et Luggonum" y otra que reza "Luggoni Arganticaeni" y que algunos relacionan con Argandenes.

De la época de la romanización se conservan dos estelas en el concejo, una en Villamayor referida al pueblo Viroménico, y otra en las inmediaciones de la iglesia Borines y que se refiere al Ablaidico. De la etapa de la monarquía astur, el valle Piloñes es lugar obligado de paso entre la zona central asturiana y los valles orientales de la provincia. La crónica que narra el desplazamiento de Pelayo desde Gijón a Covadonga para iniciar la reconquista, da constancia de estos hechos.

En la época del alto medievo es donde aparecen las primeras documentaciones del concejo Pilones. El río ya aparece con diversos topónimos del tipo "Pialonia". En el "liber testamentorum" de la catedral de Oviedo aparecen referencias al territorio Piloñes, como lo demuestran dos donaciones. Una de ellas hace referencia de la donación efectuada por Ramiro II, hijo de Alfonso III y la reina Jimena, en el año 926, donde dona al obispado ovetense diversas iglesias y terrenos de Piloña. La otra referencia se refiere a la donación echa por Elo Guterriz en el año 1090 del monasterio de San Pedro de Sevares. Durante la época del medievo fueron constantes las adquisiciones por parte de entidades eclesiásticas de lugares del concejo.

Durante los siglos XII, XIII, y XIV aparece el territorio piloñes con cierta personalidad administrativa, habiendo un documento de 1247 perteneciente a San Pelayo y en la que habla del nombramiento de un "tenente" para las demarcaciones de Siero, Nava, Piloña y Caso. En 1314 se habla del cargo real de Notario Público en Piloña. El concejo es uno de los que asiste en 1378 a la junta en la sala capitular de la catedral de Oviedo y que es el germen para la formación de la Junta General del Principado.

Existían en el territorio Pilones diversos cotos señoriales, como los de Lodeña, cuya casa y torre aún se conserva hoy en día, Viyao, Vallín y Abedul. Todos estos cotos fueron agregados de manera definitiva al concejo en el año 1827.

En el siglo XVIII se crean en Piloña la obra pía en la que se enseñan materias teológicas, del latín, de geografía y contabilidad mercantil. Las primeras escuelas públicas que se abrieron fueron las de Infiesto en 1785, no llegando a los demás pueblos del concejo hasta un siglo después.

La entrada del siglo XIX trae consigo la guerra de la Independencia, notándose en todo el territorio. En 1810 se concentran en Infiesto las tropas Españolas del general Llano Ponte con la intención de frenar el avance de las tropas del general Bonet, que llegaron a producir un incendio al monasterio de Villamayor. La primera guerra Carlista también convirtió a Infiesto en escenario de luchas.

A partir de la segunda mitad de siglo se crean las primeras industrias en la zona, como llagares de sidra, fábricas de chocolates, quesos y mantecas y más tarde una azucarera. También se abre la carretera de Oviedo a Ribadesella y se termina la construcción del ferrocarril en 1891. El crecimiento demográfico y la escasez de recursos empujan a mucha gente a emigrar a ultramar.

El siglo XX comienza con la fundación de un gremio artesanal y la aparición de la primera sociedad agrícola. La revolución del 34 y la Guerra Civil dejan en el concejo cruentos combates, perteneciendo al bando republicano derrotado en 1937 y que en su retirada volaron el puente de Infiesto. Al igual que otros concejos vecinos y montañosos, durante la posguerra Piloña fue zona de refugio para guerrilleros que estaban escondidos.